jueves, 4 de diciembre de 2014

Meditación y despedida



Me voy unos días a un retiro de meditación, había pensado en dejaros con algunas entradas programadas para que no me echárais de menos. Pero soy realista. Sospecho que más bien sois como mis hijos, que echan más de menos la conexión de Internet que a su padre. De hecho hace unos cuantos meses que me fui de casa y aún no se han dado cuenta. En cuanto se cae la conexión a internet a los cinco minutos ya están refunfuñando. Curioso contraste.

Mi relación en estos años con la meditación se ha parecido mucho a una relación de pareja. Al comienzo la coges con entusiasmo y quieres practicarla todos los días. Pasan las semanas y te surge una suerte de pereza. Encuentras cada vez más excusas para no meditar ese día. Eso sí, te prometes que al día siguiente habrá ración doble, ¡faltaría más! Y un buen día, te das cuenta de que has dejado de meditar y lo único que te queda es la sabiduría de Berna Wang cuando dijo aquello de: “Siempre hay excusas para no meditar”.

Da rabia esa suerte de desidia, porque cuando te pones a meditar con asiduidad los beneficios son casi inmediatos: mayor capacidad de concentración, mayor tranquilidad, mayor capacidad de afrontar con serenidad las vicisitudes del día a día, más habilidad para saber interrumpir y no dejarme arrastrar por esa cháchara mental interior que tanto nos perturba.

Sí, meditar puede resultar “aburrido”. También me resulta aburrido correr en la cinta en el gimnasio y sin embargo lo hacía cada vez que iba hasta que dejé de hacerlo. Bueno, lo que dejé de hacer fue pagar la cuota del gimnasio, que eran unos careros y una cosa llevó a la otra.

En fin, que mañana me marcho a meditar y sé que será como el inicio de un romance. Intenso y absorbente. Sé que cuando termine el retiro pasaré varios días siguiendo rigurosamente una rutina meditativa. Y también sé que un buen día me desinflaré y la abandonaré. La sabiduría que dan los años es que acepto que soy así de perezoso y ya no me fustigo.

Empecé comparando la meditación con un romance. Se parecen mucho, pero hay una diferencia esencial: la meditación nunca te falla ni te decepciona.

            *           *           *

Esta va a ser también la última entrada del blog. Este verano cambié de vida y el cambio fue tan radical que si me descuido hasta me cambio de sexo. El blog era una de las cosas que arrastraba de mi vida anterior. Lo he llevado durante siete años y tiene más de mil entradas, pero empiezo a sentirme cansado. Me falta la ilusión con la que lo empecé y noto que lo continúo por inercia. He empezado a sentir que me repito.

Lo dejo por el momento. Tal vez lo retome dentro de unos meses. Tal vez abra otro blog distinto. Tal vez no abra nada, cuelgue la pluma y me retire a un monasterio. ¡Quién sabe!

Quiero agradeceros a todos los que me leísteis durante todos estos años. Hay muchos que aparecisteis larga o brevemente por el blog y a los que quiero agradecer especialmente su compañía: Ozanu, Berna Wang, JdJ, Sukopa, Frank Enstein (me encantaba la caña que me daba), Mujer prevenida vale por dos, Isabel de las islas y muchos, muchos más.


Hasta siempre. 

martes, 2 de diciembre de 2014

El único marxista de Laos (y 3)


Sabes que has triunfado en la vida cuando tu efigie aparece en los billetes de banco de tu pais. Supongo.



El PRPL que se hizo con el poder en 1975 tenía unos cuadros endurecidos por años de penalidades y muy cohesionado en torno al liderazgo de Kaysone y Nuhak Phumsavan. A diferencia de los cuadros comunistas de Camboya y Vietnam, los líderes laosianos no han salido al extranjero y su formación intelectual es escasa. La mayor parte de ellos lo que saben de marxismo-leninismo es lo que han leído en los dos volúmenes con los discursos de Kaysone, que el Partido ha editado.

La creación de la República Popular supuso la culminación de la carrera política de Kaysone, que ahora, además de Secretario General del PRPL, se convirtió en Primer Ministro de la recién fundada república. En su primer gobierno, Kaysone se aseguró que fueran los radicales del Partido los que ocupasen las principales carteras: Nuhak Phumsavan, Primer Viceprimer Ministro y Ministro de Finanzas; Phun Sipaoset, Tercer Viceprimer Ministro y Ministro de AAEE; Khamtai Siphandon, Ministro de Defensa y Comandante en Jefe del Ejército.

En sus primeros discursos Kaysone marca el camino que se propone seguir que es el de la más pura ortodoxia marxista-leninista. Laos ha superado la etapa feudalista y ha entrado en la fase de transición hacia el socialismo, saltándose la fase burguesa-capitalista. Aquí Kaysone se dio la mano con los khmeres rojos, que también pensaban que podían caminar hacia el socialismo más rápidos que nadie. Los khmeres rojos se estrellaron con tanta prisa y a Kaysone poco le faltó.

El exceso de ideología y la falta de experiencia de gestión de una administración estatal harán que en los primeros años Kaysone y su equipo acumulen las meteduras de pata. Tal vez la mayor metedura fuera el intento de transformar la sociedad con rapidez, sometiéndola a moldes ideológicos en parte imitados de Vietnam, que no se correspondían ni con los deseos ni con las tradiciones de la población laosiana.

El malestar que causan esos experimentos, obligan a reforzar el control represivo sobre la población. Bueno, en tanto que buen marxista-leninista seguramente Kaysone había contemplado desde el principio la implantación de métodos de control. Se establecen centros de reeducación para los recalcitrantes. Se designan jefes de barrio y se crean comités de barrio y de distrito, que mantienen una presión psicológica e ideológica continua sobre la población. Se organizan veladas de discusión teórica, donde se invita a la autocrítica y se fomentan las denuncias. Sólo se permiten los medios de comunicación controlados por el Estado y se distorsionan las señales de la radio y la televisión thailandesas (el idioma thai es comprensible para los laosianos)… El paraíso comunista sobre la tierra.

A partir de mediados de 1976 algunos dentro del PRPL comenzaron a cuestionarse si estaban yendo por el buen camino, si no convendría hacer la revolución más a la laosiana, o sea despacio y pacíficamente. Phumi Vongchivit era quien abogaba más abiertamente por esta aproximación. Sus esfuerzos le valieron ser enviado a Hungría con una delegación. El ritmo de la revolución lo impondrían Kaysone y los radicales y seguiría el modelo vietnamita.

Desde muy poco después de la victoria comunista en los tres países de Indochina, comenzaron a hacerse evidentes las fricciones entre Vietnam y China. Kaysone no dudó en ese contexto en reafirmar la conexión con Vietnam. En julio de 1977 los dos países firmaron un Tratado de Amistad y Cooperación que alinearía la política exterior laosiana estrechamente con la de Vietnam y pondría las bases para la intervención vietnamita en todas las áreas de la vida política y económica laosiana. Cuando a partir de mediados de 1978 las relaciones entre la Camboya de los khmeres rojos pro-chinos y Vietnam se deterioraron, Kaysone, contra el buen juicio de otros miembros del Partido, apostó por alinearse inquebrantablemente con Vietnam. Llamó a los chinos “imperialistas y reaccionarios internacionales”. Es una muestra del poder de Kaysone, que esta fue la línea que mantuvo Laos, a pesar de que no pocos en el Partido pensaban que se la estaba jugando al provocar a un vecino tan grande y trataban de hacer llegar a los chinos mensajes de que en realidad Kaysone no hablaba en serio, que eran los vietnamitas los que le forzaban.

Si la orientación escogida por Kaysone en su política exterior era manifiestamente mejorable, en el terreno económico podemos decir que la cagó sin paliativos. Con el objetivo de barrer los resabios feudales que quedaban, el régimen se había lanzado a la formación de cooperativas en las que los campesinos estaban obligados a integrarse. Las cooperativas resultaron un fracaso, además de enemistar a amplios sectores del campesinado con el régimen. La producción de arroz en tres años descendió un 75%.

Cuando las estadísticas manipuladas y las tradicionales denuncias a agentes extranjeros y a espías de la CIA infiltrados, dejaron de funcionar, Kaysone tuvo que acabar haciendo autocrítica. Se habían equivocado. La colectivización había sido innecesaria, ya que la tierra pertenecía en buena medida a los campesinos. El problema de la agricultura laosiana no era el reparto injusto de la tierra, sino la falta de maquinaria, fertilizantes e inversiones para aumentar la productividad.

El 26 de diciembre de 1979 Kaysone presentó ante la Asamblea Popular un informe que fue conocido como la Séptima Resolución. El informe, en el fondo venía a reconocer sin decirlo que las críticas formuladas por Phumi y los moderados tres años antes estaban fundadas. Muchas de las recetas que propuso ya estaban contenidas en aquellas críticas. La Séptima Resolución admitió una cierto grado de participación privada en la economía y redujo las trabas a la libertad de movimientos y a los mercados privados. Se abandonaron también los esfuerzos por cambiar la sociedad de arriba abajo en un santiamén. Asimismo se relajó la actitud con respecto al budismo e incluso se tendieron puentes hacia los funcionarios y los intelectuales que no habían luchado junto al Pathet Lao. Otro de los aspectos más llamativos de la Séptima Resolución es que no le dolieron prendas en reconocer los errores cometidos y en admitir que había habido corrupción y abuso de poder por parte del miembros del PRPL.

En abril de 1982 el PRPL celebró su III Congreso. En él salieron a la luz diferencias soterradas entre quienes querían mover el país hacia una economía de mercado controlada por el Estado y quienes preferían una economía centralizada, según los esquemas del marxismo-leninismo más ortodoxo. El líder de la segunda línea era Nuhak Phumsavan, mientras que Kaysone, que hacía tiempo que se había desprendido de las anteojeras del marxismo-leninismo, abogaba por la primera línea. Fue la línea propugnada por Kaysone, la que terminó siendo aprobada, pero en los años subsiguientes los ortodoxos aún intentarían poner todos los palos en las ruedas que pudieran. No se trataba solamente de una lucha ideológica; era también la pelea entre quienes querían reformar el sistema y quienes se estaban aprovechando de él.

El IV Congreso del PRPL, celebrado en 1986, finalmente consagró el Nuevo Mecanismo Económico basado en la descentralización, la iniciativa privada y la liberalización de los precios. Era el momento en el que todo el bloque socialista constataba el fracaso de su modelo y trataba de introducir mecanismos de mercado. En el vecino Vietnam el lema del día era “Doi Moi”, “reestructuración”, que venía a decir lo mismo.

De una manera muy laosiana, es decir evitando los enfrentamientos a muerte y el aplastar completamente al adversario, Kaysone dejó que Nuhak mantuviera su posición de número dos en el Partido, mientras que ampliaba el Politburó de manera que los reformistas estuvieran en mayoría.

A la larga Kaysone demostró su perspicacia. Cuando a finales de los ochenta el comunismo hizo aguas y la situación cambió con el hundimiento de la URSS, que comportó una reducción importante de la ayuda soviética, el final del Pacto de Varsovia y la retirada de las tropas vietnamitas de Camboya, el PRPL supo ser flexible. La economía se abrió a los inversores extranjeros, especialmente a los thailandeses, se dejó que la divisa nacional, el kip, fluctuase con cierta libertad y se empezó a fomentar tímidamente la entrada de turistas. La única línea roja, como en China y en Vietnam, era que el PRPL no perdiera el monopolio del poder. Pero aparte de esa menudencia, el modelo empezó a ser Thailandia y no Vietnam.

En este proceso de adaptación a un entorno internacional nuevo, el PRPL estimó que había llegado el momento de dotarse de una Constitución, igual que los países serios, descontando al Reino Unido. Digamos que con los nuevos vientos que corrían lo de gobernar sin una base legal que al menos sirviese de hoja de parra, vestía menos.

La Constitución de 1991 comienza exaltando al heroico PRPL que ha traído una era de independencia genuina y libertad y que es el núcleo director del sistema político. La Constitución dice que Laos es un país de paz, independencia, democracia, unidad y prosperidad, pero se olvida mencionar que también es un país de socialismo. La Constitución reconoce toda una serie de derechos y libertades, siempre y cuando no se le toquen los ferulillos al Partido. El articulado económico del documento refleja la tensión entre reformistas y ortodoxos, aunque son las posturas de los primeros las que triunfan en el documento. Al Estado se le reconoce únicamente la función de realizar ajustes en la economía. La Constitución refuerza los poderes del Presidente, que precisamente era Kaysone.

1991 fue justamente el año de la apoteosis de Kaysone. La Constitución reforzó sus poderes y el V Congreso del PRPL celebrado en marzo inició el relevo generacional bajo su égida Entre los beneficiados de ese relevo estuvo su hijo, que con 35 años se convirtió en el miembro más joven del Comité Central y es que eso de tener un padre con mando en plaza, ayuda.

1992 fue el año en el que la vida tenía otros planes para Kaysone. En noviembre se lo llevó la Parca. Pero los laosianos siempre lo tendrán en sus corazones y, sobre todo, en sus carteras. Cada vez que saquen un billete para pagar, no podrán evitar acordarse un poco de él.


domingo, 30 de noviembre de 2014

El único marxista de Laos (2)


Souphanouvong, Ceausescu y Kaysone. Uno termino asi asi, otro termino fatal y el tercero murio montado todavia en el macho



El período que va de los Acuerdos de Paz de Ginebra en 1954 a los Acuerdos de Paz de Paris de 1973 es extraordinariamente complejo en Laos y merecería una entrada para él solo. Lo más interesante es que los libros que tratan de este período de la Historia de Laos, apenas mencionan a Kaysone. Es cierto que desde el punto de vista del historiador donde parecía que se estaban cocinando las cosas era en Vientiame y por eso hay que fijarse en las actividades de los realistas, los neutralistas y los ex-Issara pasados al PPL. Sin embargo, donde se estaba preparando el futuro de Laos era en las selvas del noreste, donde Kaysone tenía sus cuarteles, lejos de los focos.

En febrero de 1972 el PPL celebró su II Congreso. La guerra en Indochina había alcanzado su punto de inflexión. En febrero de 1971 el fiasco de la ofensiva Lam Son 719 mostró que la vietnamización del conflicto buscada por EEUU había fracasado, tal vez porque se había intentado demasiado tarde. En todo caso con fracaso o sin él, los norteamericanos no ven el momento de abandonar Indochina y comienzan las negociaciones secretas con China. Así pues, el II Congreso del PPL tiene lugar en un momento en el que se vislumbra ya en el horizonte la salida de las tropas norteamericanas.

En ese Congreso, Kaysone tuvo un gran protagonismo y sus discursos permiten intuir cómo sería el futuro de Laos. Kaysone hace un análisis marxista-leninista ortodoxo de la situación: existen dos contradicciones esenciales en Laos, la primera entre el pueblo laosiano y el imperialismo norteamericano agresor; la segunda entre los trabajadores y los explotadores. Lo prioritario es resolver la primera de las contradicciones y expulsar a los hombres de paja de los norteamericanos. El objetivo es poner las bases para la creación del socialismo sin necesidad de pasar por una fase de desarrollo capitalista. El PPL cambia su nombre por el de Partido Popular Revolucionario Laosiano (PPRL). Por más que Suvanna Phuma sueñe en Vientiane con gobiernos de coalición, el objetivo que Kaysone se ha fijado es la implantación de una democracia popular pura y dura.

El 27 de enero de 1973 se firmaron los Acuerdos de Paris y trece días después Kissinger visitó Laos. Kissinger informó al Gobierno real laosiano que EEUU se retiraba de Vietnam pero que no les abandonaría a su suerte. Suvanna Phuma se lo creyó; para mí que este hombre todavía creía en los Reyes Magos.

El 21 de febrero el Gobierno real alcanzó un acuerdo de paz con los comunistas. Se formaría un Gobierno Provisional de Unión Nacional y se establecería un Consejo Político Consultivo Nacional. Se desmantelarían las fuerzas especiales, se neutralizarían Vientiane y Luang Prabang y se restablecerían gradualmente los contactos entre la zona real y la comunista. Si Suvanna Phuma se había creído lo de las garantías de Kissinger, también pudo creerse que los comunistas habían negociado de buena fe y que en lo sucesivo realistas y comunistas se darían besitos y colaborarían en la reconstrucción del país. En parte puede entenderse el error de juicio de Suvanna Phuma, los comunistas con los que trata y que se acabarán integrando en el gobierno de unidad nacional son los moderados, que provienen de las élites como él.

Para Kaysone el acuerdo no fue más que el primer clavo en el ataúd del Gobierno real. Habría que fingir un cierto respeto al mismo mientras los norteamericanos mantuvieran su presencia militar en Thailandia, pero la estrategia a seguir consistiría en ir erosionando progresivamente a las fuerzas realistas e ir acostumbrando a la ciudadanía al predominio comunista. El comunismo se impondría sin romper nunca abiertamente con la legalidad establecida, pero forzándole la mano cada vez que se pudiera.

Kaysone fijó cuál sería la estrategia a seguir. Primero se fomentaría la agitación en las ciudades. Entonces las fuerzas armadas del Pathet Lao se harían con los puntos neurálgicos de las mismas, al tiempo que las instituciones establecidas comenzaban a ser vaciadas de poder, poder que pasaba a las instituciones paralelas que los comunistas comenzarían a establecer. Por último se lanzaría el levantamiento general, en el que los habitantes levantados de Vientiane colaborarían con la población de las zonas controladas por los comunistas. En esta etapa, se fomentarían las disensiones en el Ejército gubernamental y se atraería a sus soldados al campo comunista. En realidad, lo más probable era que para cuando llegase el momento del levantamiento general las fuerzas contrarias estuvieran tan desmoralizadas y desorientadas, que cediesen el poder sin presentar batalla.

Eso fue más o menos lo que pasó. Las fuerzas reales no fueron capaces de unirse y los acuerdos alcanzados para compartir el poder entre monárquicos y comunistas en la práctica lo que hicieron fue abrir la puerta para que éstos fueran apoderándose paulatinamente del poder. Es de reseñar que la aproximación gradualista era la que más convenía al PRPL, porque aún tenía que consolidar la situación en los territorios que controlaba y formar los cuadros que le faltaban para poder administrar el país cuando llegase el momento.

Todo se aceleró a comienzos de 1975, cuando Vietnam del Norte lanzó su ofensiva final contra Vietnam del Sur y los khmeres rojos empezaron el asedio de Phnom Penh. El liderazgo comunista, comenzando por Kaysone, estimó unánimemente que era una oportunidad demasiado buena como para desaprovecharla. El 6 de mayo se dio la señal para la insurrección general.

La conquista del poder se vio facilitada por toda la labor de zapa de los dos años anteriores. Las herramientas para conquistarlo fueron una mezcla de manifestaciones urbanas, acciones militares, propaganda y presión psicológica sobre los oponentes. Algunos hitos en esta conquista: la noche del 6 al 7 de mayo fue asesinado el hermano del Príncipe Boun-oum Na Champassak; la capital provincial de Paksé se declara en rebelión el 7 de mayo y los estudiantes amotinados detienen al gobernador de la provincia y dan 24 horas a la misión militar francesa para que abandone la provincia; el Rey se ve obligado a presenciar las manifestaciones organizadas por el PRPL y a firmar un documento el 11 de mayo por el que renuncia a abrir la sesión del Parlamento que estaba prevista; tras la huida a Thailandia del Ministro de Defensa, el Secretario de Estado, comunista, asume el control del Ministerio, coloca a oficiales comunistas al frente de las unidades y manda a seminarios de reeducación en las provincias a los oficiales y suboficiales del Ejército real. A partir de junio las cosas se aceleran y en apenas cuatro meses la administración real termina por desmoronarse y dar paso a una administración controlada 100% por los comunistas.

Durante todo este proceso Kaysone se mantuvo en un discreto segundo plano, como era su costumbre. Pero para octubre consideró que las condiciones ya se daban para mostrarse más abiertamente y anunció entonces que la revolución se aceleraría. Efectivamente, en noviembre se celebran elecciones locales y regionales que sirven para que elementos del PRPL se hagan con el control de la administración local y regional, los altos funcionarios realistas que aún quedaban parten rumbo a los campos de reeducación y el 29 de noviembre el Rey abdica. El 2 de diciembre de 1975 se proclama la República Popular Democrática de Laos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El único marxista de Laos (1)



Cuando uno llega a Laos y se encuentra con sus gentes tranquilas y alegres, lo último que se imaginaría es que se encuentra en un régimen comunista. Luego va al Museo Nacional y se encuentra con las fotos de los líderes del Partido Revolucionario Popular Laosiano durante los años cincuenta y sesenta, cuando la guerra civil. Uno se encuentra las mismas sonrisas y tranquilidad. Todos los líderes tienen una pinta tal que uno se los imagina sin dificultad contando los minutos para que terminase la reunión del Partido y poder irse a tomarse unas cervezas con los compañeros. Bueno, hay un líder que no tiene esa pinta. Es Kaysone Phomvihane, del que he llegado a sospechar que debe de ser el único marxista verdadero de todo Laos.

Kaysone nació en 1920 de un matrimonio mixto vietnamita y laosiano en la provincia de Savannakhet. Su familia era acomodada. Kaysone pudo estudiar en la escuela francesa y más tarde ir a la Universidad de Hanoi a cursar Derecho.

Hanoi en 1940 era cualquier cosa menos un lugar tranquilo para estudiar. Desde los años 20 el nacionalismo había ido en aumento en Vietnam y además se había teñido de comunismo. Si a comienzos de los 20 los soldados de la Legión Extranjera consideraban que Vietnam era un destino de lujo, para finales de los 30, ya no lo tenían tan claro. La derrota de Francia en 1940 quebró toda la mística que todavía pudieran conservar los franceses. La invasión japonesa en septiembre de ese año y el acuerdo humillante que impuso a los franceses fue la gota que colmó el vaso.

Kaysone se politizó en Hanoi y tomó contacto con el marxismo. Pronto descubrió que luchar contra los franceses era más divertido que estudiar Derecho (¡y quién no!), colgó los estudios y no los volvió a retomar. A la vista de los resultados de esa decisión, es para darle una pedrada al que te diga que estudiar te llevará lejos. ¡Meterte en política y/o atracar un banco es lo que realmente te llevará lejos!

No he conseguido encontrar materiales sobre cuáles fueron las actividades revolucionarias de Kaysone en la primera mitad de los cuarenta, así que asumo que jugaría un papel muy secundario. Lo principal de aquellos años es que se hizo conocido de los comunistas vietnamitas. Cuando en el futuro ayudasen a los comunistas laosianos, Kaysone sería su hombre.

Al término de la II Guerra Mundial, los vietnamitas enviaron a Kaysone y a los laosianos que se habían afiliado al partido comunista a Laos para que organizaran la guerrilla contra los franceses en el sur y en el centro del país, el denominado “Comité de la Resistencia Lao en el este”. Los tres años que siguieron fueron muy importantes para Kaysone. Se formó en el arte de la guerra y aprendió a unir la lucha guerrillera con la movilización política de las poblaciones entre las que se movía. También aprendió la importancia de trabajar con las minorías étnicas y utilizar sus montañas como santuarios.

El 20 de enero de 1949 Kaysone creó oficialmente el Ejército Popular de Liberación Lao, más conocido como Ejército Pathet Lao. El Ejército contaba con unidades regulares a las que apoyaban milicias campesinas. Era una fuerza esencialmente de infantería, armada y no demasiado bien con armamento ligero, sin capacidad más que para acciones defensivas y guerrilleras. No será hasta comienzos de los 60 que el Pathet Lao comience a recibir armamento soviético e instructores vietnamitas y se convierta en una fuerza más ofensiva que acabará rivalizando con el Ejército real.

En 1949 el Gobierno laosiano en el exilio, que dirigía el Príncipe Suvanna Phuma y que funcionaba desde Thailandia, se encontró con una disyuntiva: aceptar la oferta francesa de otorgar a Laos una semiindependencia dentro de la Unión Francesa o continuar la lucha, apoyándose en Vietnam. Parte de los seguidores del gobierno, encabezados por Suphanuvong, que era hijo de una esposa menor del rey de Laos, optaron por ir a Vietnam a pedir ayuda.

En 1950 tuvo lugar el Primer Congreso de la Resistencia Laosiana. En él se estableció un Gobierno de la Resistencia, cuyo Primer Ministro fue Suphanuvong, quien tenía como segundo a Phoumi Vongchivit. Es seguramente de aquí que arranque el equívoco en el que incurrirían Souvanna Phouma y los observadores extranjeros, de creer que Suphanuvong y los que le habían seguido desde Thailandia eran quienes dirigían el comunismo laosiano. La realidad es que eran hombres como Kaysone o Nuhak Phumsavan, que llevaban años colaborando con los vietnamitas, quienes lo dirigían en la sombra. Como prueba de lo anterior, Kaysone recibió la importantísima cartera de Defensa en el Gobierno de la Resistencia. 

El 22 de marzo de 1955 se constituyó oficialmente el Partido Popular Laosiano (PPL), antecesor del Partido Popular Revolucionario Laosiano. Todo lo relativo a su creación y cadena de mando se mantuvo en secreto. Kaysone fue designado Secretario General y Nuhak Vicesecretario. Lo interesante es que las figuras visibles que negociaban con el Gobierno real en Vientiane eran Souphanouvong y sus seguidores. Kaysone supo hacer uso del prestigio y la popularidad de Souphanouvong al que promovió al puesto de relumbrón de Presidente del Frente Patriótico Laosiano, la organización pantalla tras la que se escondía el PPL que era quien realmente movía los hilos. Kaysone era consciente de que el prestigio de Souphanouvong era una baza de la que no podía prescindir; al mismo tiempo se daba cuenta de que él disponía la baza mucho más importante del apoyo vietnamita.

Una ventaja de esta división de funciones dentro del bando izquierdista es que durante las negociaciones y gobiernos de coalición de años ulteriores Souvanna Phouma y su gente estuvieron convencidos de que trataban con líderes que eran nacionalistas en primer lugar y comunistas en segundo y con los que un acuerdo era posible. Esto podía predicarse de Souphanouvong, pero no de Kaysone, marxista dogmático. Tal vez si Souvanna Phouma hubiera sido consciente de la situación real, se habría comportado con menor ingenuidad y no habría hecho tantas concesiones. 


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Vikram Seth, poeta



Yo a Vikram Seth le conocía como prosista. Le descubrí primero con “An equal music”. Fue luego con “Un buen partido” (“A suitable boy”) que me dí cuenta de que además de prosista es un poeta excelente y muy versátil. Toda la novela está trufada de poemas en los que Vikram despliega su virtuosismo.

Muy al comienzo de la novela (lo que en una novela de 1.349 páginas significa allá por la página 151), Vikram nos describe una velada poética organizada por el Sr. Nowrojee. Para su espanto, un tal Doctor Makhijani se empeña en leer un  “Himno a la Madre India”, sobre el que comenta humorísticamente Vikram: “[El Sr. Nowrojee] habiendo leído una copia de los poemas antes, no pudo evitar desear que el banquete hubiese terminado con el aperitivo.” Y a continuación Vikram nos deleita con algunos cuartetos del poema. No los voy a traducir, porque se perdería todo el efecto:

Who a child has not seen drinking milk
At bright breasts of Mother, rags she wears or silks?
Love of mild Mother like rain-racked gift of cloud.
In poet’s words, Mother to thee I bow.

(…)

Dadabhai Naoroji entered Parliament,
As MP from Finsbury, grace was heaven-sent,
But he forgot not Mother’s plumpy breasts:
Dreams were of India, living in the West.

(…)

Then when the British left after all,
We had as PM our own Jawahar Lal.
Like rosy shimmers to the throne he came,
And gave to our India a glorious name.

(…)

We are all masters, each a Raja or Rani.
No slave, or high or low, says Makhijani. [como el propio Vikram advierte, es una tradición de la poesía hindi y urdu que el poeta introduzca su nombre en el último cuarteto]
Liberty equality fraternity justice as in Constitution.
In homage of Mother we will find all solutions.”

Un poema tan pomposo, pretencioso y ridículo solo puede escribirlo un poetastro de lo peor o un poeta muy competente que conozca perfectamente su oficio y tenga mucho sentido del humor. Una vez me presenté a un concurso de relatos oníricamente acuáticos (es decir, malos) y descubrí que escribir un relato realmente nauseabundo es más difícil de lo que parece. No gané porque mi relato era demasiado bueno para el concurso.
El episodio concluye con un protagonista sugiriéndole a otro que se escapen de una velada tan espantosa, mediante un cuarteto lleno de ironía e ingenio:

Prompt escape from 20 Hastings Road
Is my desire, although prized poets’ abode.
Desert not friendship. Renegade with me
From raptured realm of Mr. Nowrojee.”

Vikram también se atreve con una poesía de circunstancias sobre un tema menor: un músico con problemas de tendinitis en las manos le explica en verso a su empleadora lo que le sucede:

Dear hands, that cause me so much pain,
When can I gain your use again?

When can we once again be friends?
Forgive me, and I’ll make amends…”

Vale, no es un gran poema, pero es un indicio del amor de Vikram por la poesía y de su versatilidad, que haya dedicado esfuerzo a componer un poema menor, del que podría haber prescindido completamente.

Otro divertimento al que se entrega Vikram son los pareados que intercambian entre sí los hijos de los Chatterji. En nuestra sociedad hipertecnológica y acelerada nos hemos olvidado de cómo otras sociedades valoraban la capacidad para hacer versos sobre los temas cotidianos. Hoy con enviar un twit lleno de faltas de ortografía nos basta. Veamos algunos de estos pareados. Las hermanas Kakoli y Meenakshi bromean sobre su hermano mayor tan lírico como torpe con las mujeres. Kakoli dice:

Amit Chatterji, what a catch!
Is a highly suitable match.”

La réplica de Meenakshi es:

Why he has not married yet?
Always playing hard to get”

Y aquí podría terciar yo con un pareado de mi invención:

Don’t let yourself by your passions be carried,
Otherwise you could end by getting married”

Reconozco que mi pareado no le llega ni a los talones a los de Vikram, pero todo sea por darle un buen consejo a un amigo que está pensando en casarse.

Otro intercambio de pareados entre las dos hermanas a propósito de Lata, la mujer a la que pretende su hermano Amit:

Luscious Lata, born to be
Lady Lata Chatterji.” (Kakoli)

Luscious Lata, is it hard
Being wife of famous bard?” (Meenakshi)

Oh, so hard it is in rhyme:
Loving, doving, all the time” (Kakoli)

Kissing, missing, every day,
Cuddling, muddling all the way” (Meenakshi)

Y la apoteosis del siguiente cuarteto de Kakoli:

Amit lying on his bed,
Dreams of Lata in his head.
Weeping, weeping on his sheets,
Cannot concentrate on Keats”

Creo que prefiero a mis hermanas que cuando tenían que ironizar sobre mí se limitaban a llamarme “capullo”. Que ironicen sobre ti en verso como que escuece más.

Inevitablemente, Vikram reserva lo mejor de sus poesías a Amit, el pretendiente poeta de Lata. Sospecho que Amit tiene más de un rasgo en común con Vikram: es tímido; le interesa mucho el amor, aunque tema lanzarse a él; su poesía tiene un toque intelectual como la de Vikram, como si los sentimientos fueran dobermans fieros que tuviera encerrados en la habitación del fondo y a los que temiera sacar a pasear.

Uno de los primeros poemas de Amit con los que nos regala Vikram es un divertimento lingüístico:

Roly Poly Mr. Kohli
Toiling slowly up the stairs.
Holy souly Mrs Kohli
Tries to catch him unawares.

Finger-wagging, fuming frowning:
Why you have not said your prayers?
What means all this upping, downing?
What is magic in the stairs?...”

Amit podrá ser tímido, pero no deja de ser hombre, así que se pone mejores galas poéticas y trata de conquistar a Lata con lo que major sabe hacer, sus versos. Vikram nos presenta una declaración de amor en acróstico muy original:

A modest proposal

As you’ve asked for black and white,
May I send these lines to you
In the tacit hope you might
Take my type at least as true.

Let this distance disappear
And our hearts approach from far
Till we come to be as near
As acrostically we are.”

Me encanta el tono ligero e ingenioso del poema y me pregunto si Vikram no lo ha titulado con cierta ironía. La otra vez que en la literatura inglesa alguien habló de una propuesta humilde (“A modest proposal”) fue Jonathan Swift para sugerir que el mejor remedio para combatir una hambruna en Irlanda sería comerse a los niños. Dicen que era una humorada y que no iba en serio, pero con los escritores satíricos nunca se sabe.

Al pobre Amit nadie le había explicado que a las mujeres les fascinan los poetas, que les escriben versos, pero se acaban casando con los millonarios que les regalan diamantes.


domingo, 23 de noviembre de 2014

Un buen partido


(Ojo, me cargo la novela)

Lo que más sorprende de la novela “Un buen partido” (en inglés “A suitable boy”, cuya traducción al español sería “Un chico adecuado”, que me gusta mucho más que la traducción bajo la que la novela se ha popularizado en nuestro idioma) de Vikram Seth es que alguien a finales del siglo XX se hubiera puesto a escribir una novela-río al estilo de “Guerra y Paz”. Vikram Seth escribe una novela gigantesca como si Flaubert, Joyce, Cortázar o Proust no hubieran existido… y el resultado es excelente.

La novela arranca con la boda de Pran y Savita y la preocupación de la madre de ésta, la señora Rupa Mehra por casar a su hija menor, Lata. Así pues, el título de la novela arranca de lo que será el principal hilo argumental de la novela: los esfuerzos por casar a Lata. Nada que no les hubiera resultado familiar a las hermanas Brönte o a Jane Austen. Aquí se nota la infatuación de Seth con la literatura inglesa. Como en las buenas novelas decimonónicas, varios competidores pugnan por la mano de Lata: Kabir, por quien Lata desarrolla un amor apasionado que es correspondido, pero que presenta un grave problema: es musulmán; Amit, un poeta tímido y sensible, que oculta sus sentimientos bajo una capa de ironía; Haresh, un hombre hecho a sí mismo, lleno de optimismo y con un gran concepto de sí mismo, pero que tiene también su lado tierno.

Pero, a diferencia de las novelas inglesas del XIX, Seth no se limita a esa trama, sino que aborda muchas otras, que le permiten crear una gigantesca novela-río en la que cabe toda la India de 1951-52, período en el que está ambientada. Está el tema de la carrera política del consuegro de la señora Rupa Mehra, Maheesh Kapoor, que le permite retratar las querellas intestinas del Partido del Congreso de aquellos años y las elecciones de 1952. Están los amores ilícitos de Maan, el hijo de Maheesh, con la cortesana Saeeda Bai. Están los conflictos intercomunales entre hindúes y musulmanes y entre castas desfavorecidas y castas altas…

Llama la atención la gran cantidad de escenas de lo más diverso que presenta Seth, como si quisiera que no se le escapase ninguna de las facetas de lo que es la India. Asistimos a una manifestación tumultuosa de musulmanes, que acaba con muertos, en contra de la construcción de un templo hindú en las proximidades de una mezquita; a un debate en el legislativo provincial en torno a un proyecto de ley para desposeer a los terratenientes de sus tierras; a una cacería para abatir a unos lobos devoradores de hombres; a una campaña electoral en un distrito rural; a toda la veneración y papanatería que rodea a un guru; a un conflicto laboral… De alguna manera, el marco creado por Seth es tan amplio que todas esas escenas caben en él sin ningún problema. Eso sí, nunca perdemos de vista la trama principal que es la búsqueda de un novio adecuado para Lata, pero mientras esa trama se va desarrollando, Seth nos presenta toda la riqueza y los matices de la India.

De hecho esta riqueza parece que no fue buscada, sino que surgió mientras Seth trabajaba en la novela. Originalmente la novela iba a ir solamente de la búsqueda de un pretendiente para Lata. Fue mientras la desarrollaba, que Seth comenzó a introducir elementos correspondientes a otras novelas que tenía en la cabeza y el resultado fue un conjunto tan abigarrado, rico y variado como la primera parte de El Quijote.

Uno de los temas esenciales de la novela es el amor y aquí Seth demuestra que es un tema que conoce bien. Tenemos el amor apasionado entre Lata y Kabir. La manera tímida y reticente con la que Amit ama a Lata. Haresh y su amor entre convencional, pragmático y un punto arrogante. También están el amor volcánico e ilícito de Maan por Saeda Bai, el amor egoísta, lujurioso y adúltero entre Meenakshi y Billy Irani, el amor doméstico y tierno entre Pran y Savita… Leyendo “Un buen partido” uno entiende que eso que llamamos amor es algo tan variado y con tantas facetas, que deberíamos inventar una palabra distinta para cada una de ellas.

Otra cosa que me gusta de Seth es que no le da al lector el final feliz y facilón al que Hollywood nos tiene acostumbrados. Sí, a uno le gustaría que Lata se acabase casando con Kabir a quien ama realmente. Pero eso sería incongruente con una India en la que si el matrimonio fuera de la propia casta es dificilísimo, ya no hablemos del matrimonio entre una hindú y un musulmán. En su defecto, uno habría querido ver a Lata casada con el soñador Amit, pero eso iría contra el carácter de Lata: fuerte y apasionada, pero con los pies en la tierra. Al final Lata opta por el pretendiente que menos le atrae al lector, pero que es el más plausible de todos: Haresh. Acostumbrado a los finales almibarados de Hollywood me encanta la honestidad de Seth, que ofrece un final real como la vida misma: Lata acaba casándose con el pretendiente más convencional.

Hay dos grandes novelas que retratan la India de la independencia. Una es “Los hijos de la medianoche” de Salman Rushdie y la otra “Un buen partido” de Vikram Seth. “Los hijos de la medianoche” ha atraído más a los lectores occidentales. Influye que Rushdie está más occidentalizado y que escribió una novela más vanguardista. Sin embargo, en la India la novela que ha arrasado es la de Seth y tiene porqué. Contiene todos los elementos para que un indio se sienta identificado por ella.

La novela fue tal éxito que enseguida vino la pregunta que más detesta un escritor: ¿y para cuándo la continuación? Penguin hizo la gran apuesta: adelantó 1,7 millones de dólares a Seth para que escribiese la segunda parte, que sería publicada en 2013, justo 20 años después de la publicación de la primera. A fecha de hoy Seth sigue escribiendo meticulosamente y nadie tiene ni idea de cuándo saldrá la segunda parte.

Según se comenta, la segunda parte se titulará “A suitable girl”, título que espero que sea mejor traducido al español. En ella Lata, convertida en abuela, busca una esposa para su nieto. La trama daría pie para que Seth se explayase sobre la evolución de la India entre 1952 y la actualidad. Si necesitó 1.449 páginas para contar 18 meses de los años 1951 y 1952, uno puede echarse a temblar pensando en cuántas páginas necesitará en esta ocasión. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Dentro de cincuenta años todos calvos

Viniendo de un país donde se considera que piensas a largo plazo si el lunes ya sabes lo que harás el fin de semana, me maravillo con los líderes singapureños que ya andan planificando cómo será su país dentro de cincuenta años. Recientemente el empresario Ho Kwon Ping dio una conferencia muy interesante sobre lo que podrían dar de sí políticamente los próximos cincuenta años en Singapur.

Vaya por delante que una de las preocupaciones del Partido de Acción Popular (PAP), que lleva gobernando desde la independencia en 1965, es cómo mantener ese dominio. La cuestión se ha vuelto un poco más urgente desde 2011. En las elecciones de ese año el PAP obtuvo los peores resultados de su historia (un 60% de los votos, proporción por la que firmarían muchos partidos políticos en otras latitudes). Ello llevó a sus líderes a un ejercicio de autoanálisis para preguntarse en qué habían fallado y cómo podían reconectar con la ciudadanía. Y cuando el PAP habla de reconectar con la ciudadanía, no quiere decir aplicar cuatro recetas cortoplacistas y demagógicas, sino verdaderamente prestar atención a las inquietudes de los ciudadanos.

Tras las elecciones de 2011, el PAP llegó a una serie de conclusiones. La primera es que el momento fundacional de Singapur ya ha pasado. La generación que construyó el país a base de sacrificios y que estaba orgullosa de haberlo llevado del Tercer Mundo al Primero, está saliendo de la escena y las nuevas generaciones quieren otras cosas. Por cierto que uno que está a punto de salir de la escena para siempre es el fundador del país, Lee Kuan Yew. Ya no cabe contar con su carisma ni con el inmenso respeto que concitaba.

Otra conclusión es que la sociedad se ha vuelto menos igualitaria y la ciudadanía lo lleva mal. Singapur se fundó sobre la idea de una cierta igualdad y equidad sociales, del trabajo duro recompensado y del mérito. Existe la percepción creciente de que algunos son más iguales que otros, que no todos los trabajos se recompensan por igual y que el mérito no asegura el éxito.

Una tercera conclusión es que la generación de los fundadores estaba dispuesta a sacrificar libertades políticas a cambio de bienestar económico y mejora en sus niveles de vida, pero esto no se aplica necesariamente a sus nietos. El singapureño tipo es cualquier cosa menos un revolucionario. Si los parisinos de 1789 hubieran sido singapureños, lo más que habría pasado es que en las paredes de la Bastilla habrían hecho unas cuantas pintadas. Las nuevas generaciones no van a acampar en Orchard Road en plan 15-M para pedir el cielo, pero sí que piden en la blogosfera una sociedad más abierta y, sobre todo, una mayor libertad de expresión. El PAP es consciente de ello y en el último lustro ha ido abriendo lentamente la mano y suavizando la censura. Aun así gente como Leslie Chew o Samantha Lo han descubierto a su pesar que esa apertura tiene sus límites.

El PAP está en estos momentos preparando la renovación generacional. Sabe que la sociedad y el mundo están cambiando muy deprisa y que, si quiere sobrevivir, tiene que pasar la antorcha a una nueva generación de líderes capaces. …

Y después de este preámbulo, me meto con lo que dijo Ho Kwon Ping.

El reto para el PAP no es sólo mantener su predominio, sino hacerlo sin perder su capacidad de autorrenovación y eludiendo esos dos grandes peligros que acechan a todo partido en el poder: la corrupción y las luchas intestinas.  

Ho presenta tres escenarios para los próximos 50 años. El escenario “status quo”: el PAP sigue controlando entre el 85 y el 90% de los escaños en el Parlamento. Ho señala con cierto cinismo que lo importante no es tanto el porcentaje de votos que el PAP consiga como el control de Parlamento. Ho estima que este escenario es posible durante los próximos quince años, pero improbable más allá.

El segundo escenario es el que denomina “partido dominante”. El PAP controla entre los dos tercios y la mitad más uno del Parlamento. Es un escenario parecido al que existe hoy en día en Malasia con la coalición del Barisan Nasional que también lleva gobernando desde la independencia. Es el escenario más probable para los próximos 15 años y más allá es simplemente posible.

El tercer escenario es el del péndulo bipartidista. Podría venir por dos vías: o bien un partido de oposición o una coalición de partidos opositores se hace con el voto anti-PAP,o bien el propio PAP se escinde y lucha contra sí mismo. Mientras que estima que es improbable que este escenario se dé en los próximos quince años, es el escenario que considera más probable dentro de 50.

Todos los líderes del PAP asumen que tarde o temprano perderán unas elecciones. La cuestión es cuándo y qué errores podrían llevarles a esa situación. Ho considera tres situaciones que podrían llevar a esa situación. La primera sería una elección friki. Un ejemplo de que las elecciones friki existen lo tenemos en España en marzo de 2004. Un acontecimiento inesperado, los atentados del 11-M, provocaron un resultado electoral imprevisto. Lo que se dice un auténtico cisne negro. La segunda sería una escisión en el seno del PAP. Estoy de acuerdo con Ho en la dificultad de que esto ocurra. El PAP combina ideología y gestión, dando más importancia a lo segundo. Sus métodos de cooptación y de búsqueda de un cierto consenso en la cúpula garantizan su cohesión. Resulta difícil imaginarse a un grupo de diputados del PAP formando una corriente alternativa y escindiéndose. No obstante, nada hay permanente en este mundo. Aunque no en lo inmediato, a largo plazo es un escenario que podría ocurrir. El tercer escenario es uno en el que el PAP hubiera perdido su legitimidad y su popularidad de una manera tan abrumadora, que el sentido del voto se decantase ampliamente por la oposición. En estos momentos tampoco resulta un escenario verosímil. No hay más que ver cómo reaccionó el PAP a los resultados de las elecciones de 2011 y cómo en el tiempo transcurrido desde entonces ha sabido responder a las preocupaciones de los ciudadanos, para ver que no será mañana cuando pierda contacto con la calle hasta el extremo de causar un vuelco electoral. Ho piensa que este escenario podría llegar a ocurrir si los futuros líderes del PAP se vuelven complacientes con la corrupción. Precisamente, una de las fuentes de legitimidad del PAP es su record de gobierno limpio. Lo cual podría llevarnos a una reflexión curiosa y es que tal vez a la postre a los votantes les preocupen más la corrupción y la limpieza que el grado de democracia.

Ho cree que de los tres escenarios que producirían un vuelco electoral el más probable es el primero, el del “cisne negro”. Hay factores que militan en contra de los otros dos escenarios. La sociedad singapureña, con una tasa de fertilidad del 1,19%, está envejeciendo y una sociedad envejecida es poco dada a los riesgos. Prefiere lo malo conocido, que en este caso es el PAP, y la seguridad económica a una mayor democracia. Por otro lado, el funcionamiento del PAP dificulta la emergencia de corrientes. El que se mueve no sale en la foto y nadie es tan tonto que quiera quedarse fuera.

Aunque los factores que aduce para que no se produzcan los otros dos escenarios son aceptables, me parece que Ho hace una puesta facilona: habrá un acontecimiento de tal magnitud y tan inesperado que escapa a mi capacidad de pronóstico, pero sin duda se producirá y cambiará la situación. Yo me decanto más bien por lo que nos enseña la Historia: todo es transitorio y nada bueno, dura (tampoco lo malo, por suerte). Por muy bien que hayan funcionado la meritocracia y la cooptación hasta ahora, habrá un momento en que se pongan a los mandos del PAP líderes poco escrupulosos o demasiado ambiciosos y será el comienzo del fin. No sé de ninguna institución humana que haya sido capaz de mantener su eficacia y su limpieza década tras década.

Ho termina con algunas reflexiones sobre la gobernabilidad que son válidas tanto en Singapur como en cualquier sociedad posmoderna. La primera es que en el mundo de las redes sociales resulta imposible controlar la información. Los gobiernos están perdiendo su capacidad para la propaganda, para determinar cómo debe pensar la gente. Siempre habrá maneras de acceder a la información que se trata de censurar. La segunda es que vamos hacia sociedades polarizadas: abortistas contra pro-vida, oponentes y partidarios del matrimonio homosexual, laicistas y fundamentalistas religiosos. En estos debates que son los que ahora de verdad movilizan a las personas, ahora que las ideologías están en declive, no parecen posibles las posiciones centristas y moderadas. Una tercera es la pérdida de autoridad de los líderes políticos. De alguna manera el debate político se ha banalizado. Lo que un líder pueda pensar sobre la crisis de Ucrania tiene la misma importancia que sus historias de alcoba. Cuando a un líder le preocupa ser trending topic en tuiter, algo falla. Una cuarta reflexión es que, aunque sigamos hablando de la igualdad social, la realidad es que las desigualdades aumentan. Además ha surgido un tipo de nuevo rico al que le gusta hacer alarde de su riqueza y derrocharla en lujos. El viejo modelo de rico que tenía una cierta preocupación social y hacía filantropía, se bate en retirada. Yo añadiría que hasta hace poco, la ideología dominante afirmaba que el rico lo era porque se lo merecía y casi llegaba a acusar al pobre por su pobreza.

Por último, Ho apunta a una amenaza más sutil para Singapur: “la falta de una misión nacional que galvanice”, una falta de objetivo e ideales. Ho teme que, habiendo conseguido crear una sociedad rica y habiendo logrado pasar del Tercer Mundo al Primero, los singapureños caigan en la complacencia. Y es que el logro económico no basta para inspirar una sociedad.

No obstante, Ho termina su incursión en el futuro de una manera optimista, muy propia de las élites singapureñas: “Así pues concluyo la charla de hoy con una visión optimista de la política singapureña en los próximos 50 años, simplemente porque en la foto ampliada no veo la osificación de una élite política envejecida cada vez más fuera de onda con una juventud inquieta, como la que condujo a las Primaveras Árabes, ni veo temas esencialmente divisivos como en Hong Kong a propósito de su relación con China, ni el cansancio de la Vieja Europa incapaz de enfrentarse a temas grandes y difíciles [un clásico entre las élites singapureñas es considerar que Europa es una antigualla cada vez más irrelevante en el mundo moderno]. A los 50, Singapur es todavía una nación joven en busca de su futuro. No creo que tengamos más o menos retos por delante que los que tuvimos en los pasados 50 años. Simplemente serán distintos.”


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