Existen profesiones ridículas que, sin embargo, alguien debe ejercer. Por ejemplo, la de encargado de vestuario en una película porno (¡qué frustrante tiene que ser para el encargado que el eje de la película consista en que los protagonistas se quiten a toda velocidad los vestidos!). Otro ejemplo, taquígrafo en una conferencia de paz sobre Oriente Medio: antes de que los participantes hayan pronunciado sus discursos, ya sabe lo que van a decir. Un tercer ejemplo: escritor de contraportadas de libros.
El escritor de contraportadas de libros tiene como misión convencernos en veinte líneas de que ese libro que hemos cogido del estante de la librería es una obra maestra que ni el Proust. La regla de oro es que, cuanto más inane el libro, más ditirambos hay que emplear.
Sospecho que los escritores de contraportadas de libros son escritores oníricamente acuáticos, frustrados porque nunca han podido publicar. Tal vez en el mundo editorial haya un sórdido mercado de trata de escritores: “Escríbeme diez contraportadas de novelas de Juan Manuel de Prada y te dejaré publicar una columna en el “Eco Pesquero de Mondoñedo”; “Te cambio un escritor de contraportadas que conoce más de cien adjetivos esdrújulos por uno que sepa utilizar los adjetivos mayestático, excelso y sublime”.
A uno de esos escritores le tocó escribir la solapa de “El afinador de pianos” y compuso una pequeña obra maestra dentro del género:
…el afinador de pianos emprende el largo periplo por los mares de Europa, el Mar Rojo y el Océano Índico hasta llegar al interior de Birmania, descubriendo en su camino paisajes gloriosos y personajes de leyenda.
(Los relatos biográficos que he leído de ese tipo de travesías, suelen insistir en el calor y el aburrimiento, sólo roto por la llegada a los dos o tres puertos importantes donde el barco hacía escala.
En cuanto a los personajes de leyenda… sólo existen en la leyenda como su propio nombre indica. Lo más probable es que en uno de esos viajes el pasajero coincidiese con un traficante de armas belga, zafio y corrupto, con un mercader armenio trapacero, con un funcionario colonial cincuentón, acompañado de su esposa menopáusica…)
Pero si la prolongada travesía ha despertado sus sentidos hasta el punto de impactar de lleno en su percepción del mundo y, sobre todo, de su persona, lo que espera al afinador es una realidad aún más oscura y compleja de la que jamás hubiera podido imaginar. Cautivado por una civilización tan extraña, donde el ser humano vive y expresa su sentimientos con una fuerza inusitada para él, Drake tendrá que enfrentarse a las raíces de su yo más profundo y, a la postre, aceptar lo que el destino le tiene reservado.
(Olé por los tópicos baratos. A los cuarenta, edad que tiene el tal Drake, los viajes no abren los ojos, sino que sirven para confirmar los prejuicios que ya se tenían. He estado en Birmania y no he encontrado que allí los seres humanos vivan y expresen sus sentimientos con más fuerza inusitada que los cameruneses, los hinchas del Manchester o los pamplonicas durante los sanfermines. Lo de las “raíces de su yo más profundo” suena a libro de New Age; no es de descartar que el escritor acabase de escribir la solapa de un libro de Sondra Ray y aún le durase el susto. En todo caso, lo habitual es que cuando el hombre cuarentón se enfrenta a las raíces de su yo más profundo, el dilema a solventar sea: “¿Me lío con la secretaria y dejo a mi mujer?”)
Impregnada de una creciente sensualidad y un misterioso lirismo y ribeteada con fascinantes apuntes sobre la historia de la antigua Birmania o los enigmas matemáticos de la música, la narración conduce al lector a través de un mundo cincelado por los mitos, el goce de vivir y el descubrimiento de uno mismo.
(Es evidente que el escritor de la contraportada y yo hemos leído dos libros diferentes. De lo de la creciente sensualidad, nada de nada. El pobre Drake es un cortado y se queda con ganas de darle un repaso a Khin Myo. Lo de los fascinantes apuntes sobre la historia de Birmania quiere decir que el autor se documentó algo más que el Dan Brown del “Codigo DaVinci”, de manera que hay muchos menos errores de bulto. El resto del párrafo es una exageración del escritor).
Daniel Mason ha logrado teñir de majestuosidad el encuentro entre los polos opuestos de la naturaleza humana, una puja de fuerzas donde la música se revela como el único medio capaz de tender un puente entre lo aparentemente irreconciliable.
(Una modesta sugerencia: ¿por qué no mandamos una docena de pianistas a Oriente Medio a ver si tienden un puente entre lo aparentemente irreconciliable?)
Sí, ser escritor de contraportadas de libros tiene que ser frustrante. Buscar adjetivos preciosistas y barrocos para describir la inanidad tiene que acabar causando daños psíquicos. Pero aún más frustrante tiende que ser dedicarse a buscar reseñas que exalten la calidad del libro:
Un brillante retrato de una cultura extraña; todo se combina para obtener un resultado majestuoso… Una obra maestra (Kirkus Reviews) (Por cierto, ¿no debería de ser “ofrecer” en lugar de “obtener”?).
Una obra que atrapa irremediablemente (The New York Times Book Review) (¿Seguro que eso es un elogio? También las boas constrictor atrapan irremediablemente).
Daniel Mason ha dado forma a una historia elegante y absorbente, una historia que ofrece al lector el mejor de los viajes posibles: un viaje a un mundo que ya no existe. Me ha encantado (Arthur Golden, autor de Memorias de una Geisha) (Prefiero viajar a mundos que siguen existiendo).
1 comentarios:
Primero comentar que soy un admirador (sí, admirador) tanto tuyo como de jdj.
Segundo perdón por adelantado porque este no es lugar adecuado para esto. El caso es que me voy a Myanmar o Birmania (no sé como llamarle) y me da la impresión que conoces muy muy bien la zona de Asia. Me gustaría me recomendaras esos lugares que te impactaron y que no son los típicos.Doy por supuesto que has estado, pero incluso sino has estado seguro que sabes lugares con historia o historias.Lugares grandes o pequeños tugurios... Utilizo este medio porque no he encontrado un mail.
Ruego perdones de nuevo por escribir esto aquí.Mi mail es alind80 arroba hotmail com.Entenderé que no me contestes ya que ni ers guia de viajes ni una ong.
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